sábado, 22 de enero de 2011

Cefiro


Si bien Chile se caracteriza en el mundo por sus tintos, en la creación de vinos con cepas blancas se ha avanzado mucho, y se tiene ya identificado los sitios en que estos andan muy bien. En la región de O’Higgins, sin duda tenemos la tarea pendiente de buscarle a los blancos los lugares –terroir- más indicados para un desarrollo serio de estas cepas que pueden dar vinos muy elegantes, o muy alegres como el caso de los espumeantes.

La imagen de Matanzas y su acantilado enfrentando la brisa del mar, con un emprendimiento viñatero, allí donde el Pacífico entrega sus brazos de fuerte viento helado, sobre un suelo pobre y arcilloso como es el secano, me perturba. Tal vez, sea un sueño sin sustento, pero tengo la impresión que ya sea bajo la protección de la cordillera de los Andes, o junto al océano sur majestuoso, deberíamos encontrar muy buenas expresiones de nuestro vino blanco.

En tanto, Casablanca y Leyda, seguirán siendo los valles de los vinos blancos, por lo que la botella que hoy nos convoca es un sauvignon blanc del primero de los aludidos. Viña Casa Blanca, etiqueta con tapa rosca bajo el nombre de Cefiro, Reserva. Este vino de 2008 que anuncia 13,5 grados de alcohol y que cumple con la denominación de origen.

A la vista, Cefiro Reserva, se presenta con un amarillo pálido con ribetes verdes, que otorga reflejos muy juveniles. En la nariz se presenta fresco, a partir de una piña que marca su frutosidad, la que es acompañaSi bien Chile se caracteriza en el mundo por sus tintos, en la creación de vinos con cepas blancas se ha avanzado mucho, y se tiene ya identificado los sitios en que estos andan muy bien. En la región de O’Higgins, sin duda tenemos la tarea pendiente de buscarle a los blancos los lugares –terroir- más indicados para un desarrollo serio de estas cepas que pueden dar vinos muy elegantes, o muy alegres como el caso de los espumeantes.

La imagen de Matanzas y su acantilado enfrentando la brisa del mar, con un emprendimiento viñatero, allí donde el Pacífico entrega sus brazos de fuerte viento helado, sobre un suelo pobre y arcilloso como es el secano, me perturba. Tal vez, sea un sueño sin sustento, pero tengo la impresión que ya sea bajo la protección de la cordillera de los Andes, o junto al océano sur majestuoso, deberíamos encontrar muy buenas expresiones de nuestro vino blanco.

En tanto, Casablanca y Leyda, seguirán siendo los valles de los vinos blancos, por lo que la botella que hoy nos convoca es un sauvignon blanc del primero de los aludidos. Viña Casa Blanca, etiqueta con tapa rosca bajo el nombre de Cefiro, Reserva. Este vino de 2008 que anuncia 13,5 grados de alcohol y que cumple con la denominación de origen.

A la vista, Cefiro Reserva, se presenta con un amarillo pálido con ribetes verdes, que otorga reflejos muy juveniles. En la nariz se presenta fresco, a partir de una piña que marca su frutosidad, la que es acompañada con una nota cítrica, y una tenue floralidad. Su alcohol toma forma aromática como una confitura que envuelve las sensaciones que entrega al olfato. Para cuando llegamos a la boca, las frutas tropicales se convierten en una promesa incumplida, a cambio nos hallamos una lima verde, con un final amargo un tanto caluroso en boca, de allí su fuerte persistencia. Nada de lo anterior es malo en sí mismo. Pero debemos considerarlo un vino para acompañar platos de sabores intensos, este quizás se su mejor atributo, puesto que implica que podrá acompañar cebiches, pescados al horno, incluso fritos de manera muy lúcida. Se le puede encontrar en Supermercados con valor cercano a los $3700.

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