¿Dónde va la “maravilla”?
En la industria del vino existen muchos actos fallidos de chauvinismo, de exitismo nacionalista exultante. Necesitamos saber que somos los mejores; que nos lo digan. Es como aquello de creerse campeón de fútbol, antes de disputar el campeonato y solazarse con crónicas internacionales, incluso, hablando de nuestro vistoso y rutilante equipo. Siguiendo, con esa analogía, el vino que nos convoca, viene a ser una suerte de cepa “maravilla”. El Carménère llamado a ser estrella, desde que la declaramos como cepa única en el mundo presente en Chile.
Cuestión que en estricto rigor, no es verdad. Lo cierto, es que los italianos aseguran haber redescubierto ellos también a “nuestro” Carménère. Cepa francesa desaparecida en el siglo XIX, en Europa, y encontrada entre nuestros viñedos junto al Merlot, donde había pasado desapercibida sin pena ni gloria. Mientras la barra salta en la euforia que nos trae el azar, la cuestión, es si la promesa de esta exclusividad cuajará en las grandes ligas.
Es aquí donde los cantifleos peloteros tan llenos de lugares comunes, nos pueden servir de corolario. “Tiene mucha proyección”; “puede llegar a lo más alto”; “revelación chilena que se puede encumbrar hasta las estrellas”, etc. Pero si no hay trabajo detrás, y ganas de hacer cosas reveladoras con esta cepa, es difícil saber si pondrá su nombre en una órbita superior.
En este Indo 2009, a lo menos se logra la evolución para dejar de sentir las marcadas notas verdes de los primeros intentos del Carménère en Chile. Este vino de viña Anakena, cuenta con Denominación de origen del Valle de Cachapoal, un valle que se merece más de lo ha tenido hasta hoy. En la copa destaca su color rojo cereza de intensidad media-alta. En la nariz, su primer golpe, es una nota acaramelada y licorosa con dejos mentolados. Tras la agitación en la copa, se levantan los aromas a madera, ciruelas y berries, aunque comparte el tostado con algún trazo de sulfitado.
Ya en boca, da paso a su mejor expresión, a pesar de ser liviano en el paladar, de su estructura y la amabilidad de sus taninos, la intensidad de sus sabores a cuero, tabaco y fruta, le otorgan personalidad. Es una apuesta atrevida, y al mismo tiempo se deja degustar tranquilamente, sin las notas verdes de las que peca esta cepa a veces. Sus notas amargas y saladas le dan consistencia como para acompañar quesos maduros, salsas de mariscos o salmón ahumado. Con carnes de caza, también intentaría. Precio referencia $ 4200.
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