viernes, 7 de octubre de 2011


Concurso Mundial de Bruselas, Versión valle Central

Todos corren, ninguno con ventaja

-Especialistas de remotos destinos cataron a ciegas vinos chilenos eligiendo de norte a sur y de mar a cordillera.


Las copas que se sirvieron en este evento reunían 250 muestras de vinos tintos y blancos, que fueron catados por un panel internacional que evaluó sus sensaciones y cuyos resultados, entregaron 9 grandes medallas de oro, para vinos desde el Limarí hasta el Maule, sin dejar atrás los valles más tradicionales. El listado más selecto es variopinto, lo primero que llama la atención; lo segundo, es la aparición clara de nuestra Carménère en las mezclas galardonadas. Quizás finalmente se acerca su hora. Evolución ansiada, pero a la cual no debiéramos exigirle tanto, sobre todo por lo breve de nuestra historia vinícola respecto de los productores mundiales tradicionales. Al menos así lo considera, el presidente de este concurso internacional. Cano, afable y carismático, el belga Boudouin Havaux, se entusiasma hablando del Chile vitivinícola, sobre todo por lo corto del camino recorrido para llevar a nuestros vinos a niveles, de respetabilidad internacional.

Sin embargo, le pedimos que no adule tanto nuestro chauvinismo, y entonces, recula. “Yo creo que ser enólogo en Chile debe ser lo más entretenido que existe, porque tienen tanto campo hacia donde crecer, experimentar y buscar constantemente cosas nuevas. Hemos podido probar lo bien que lo han hecho con el Petit Verdot, por ejemplo. Los sauvignon blanc, por cierto, dan muestra de una tipicidad, magnífica. En fin Chile no es sólo tinto, ni sólo cabernent sauvignon”, recalca.

También apunta a las condiciones geográficas que tanto de sur a norte como de mar a cordillera, auguran que el país, seguirá encontrando pequeños tesoros vitivinícolas, incluso con la posibilidad de reinventar cepas, porque además Chile por su juventud en el mundo vitivinícola, no tiene las ataduras legislativas de denominaciones de origen, que algunos viñateros en España y Francia, ya sencillamente han empezado a rechazar para poder vinificar con mayor libertad, sin el peso de la historia y del ritmo monótono de su sombra.

En cuanto, a la jornada realizada en el Hotel Santa Cruz Plaza en que los panelistas pudieron catar muestras de todo el país, explicó que en general la mesa de cata se vio gratamente sorprendida, por la calidad de los vinos. La opiniones positivas de Havaux, se suman a la de otros jueces internacionales, que coinciden en que las cualidades de los vinos evaluados, les hacen distinguibles en muchos casos, por reflejar fielmente a las cepas, o por diferenciarse en otras ocasiones, debido a los climas de donde provienen, por lo cual auguran, Chile tiene mucho que promocionar y mostrar para hacer relucir esas diferencias en el público. Quizás nuestros problemas comienzan más allá de la copa, en nuestro público, que debe crecer, educarse y compartir.


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