UN CUENTO CHINO
Para hablar de patitos feos basta con hacer historia de nuestros vinos, porque quizás a los más jóvenes, les parezca increíble, pero los vinos chilenos alguna vez fueron considerados como vinos de cuarta categoría. Lo cierto es que el país como demostraría con los años tenía toda la potencialidades de un cisne, pero cuyo propia falta de prolijidad le restaban mérito. El prejuicio de cargar con el peso de una mala reputación, por ignorancia, interés creado o lo que sea, es perjudicial para la industria y para el mundo del vino, en cualquier parte del planeta.
Porque lo sufrimos en carne propia, debemos exigirnos no “motear” de malo cualquier cosa, que vaya más allá de nuestro propio ombligo. Ese fue un error que ya cometieron los franceses, hasta que las catas a ciegas, comenzaron a desnudarles, y a dejarnos a nosotros mismos, como grandes triunfadores. Esta vez nos toca a nosotros hacer la reflexión.
La prestigiosa revista Decanter, ha dado los resultados de su Decanter World Wine Awards 2011, de la cual debemos sacar conclusiones. La mayor sorpresa la dio, He Lan Qing Xue de China, sí de China, que se llevó el Trofeo Internacional en la categoría Varietal de Burdeos (Tinto), superando a las mezclas de Burdeos de todo el mundo, incluyendo los EE.UU., Australia, Chile y Burdeos en Francia. A esta categoría entran los vinos cuyas mezclas se realizan con vinos de cepas tradicionales francesas de la región mencionada.
Este logro chino, se ha comparado con la cata organizada por Steven Spurrier en 1976, que convocó a europeos y norteamericanos, a la mesa de degustación siendo estos últimos los grandes ganadores de esa jornada histórica, y que catapultó el término de nuevo mundo, para aquellos nobles vinos salidos de latitudes diferentes a la más tradicionales (francia, Italia, España).
En tanto, uno de los países que más medalla de oro se llevó, fue nuestro vecino Argentina quien logró ganar más trofeos internacionales que cualquier otro país con 6 dignos trofeos. Nueva Zelanda y Australia no quedaron muy por detrás con 3 y 2 trofeos respectivamente. Chile sólo logró premios mayores de modo regional.
Lejos de los premios Decanter, los brasileños por su parte, también están logrando avances con sus vinos y lo más importante, están realizando esfuerzos para convencer a su público interno de beberlo. Esta llamada de oriente nos indica que el mundo del vino se ensancha, y al mismo tiempo se reduce; es hora de mirar hacia dentro como mercado y llevar a los chilenos a tomar más del mejor de nuestros vinos, implica el esfuerzo de revisar nuestros vinos, sino también promover, educar y patiperrear con nuestro vino.
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